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Las cámaras empresariales de Iglesia reclaman mayor participación local ante el avance de Vicuña y plantean una posible unión ante el Boom minero

hace 1 hora
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Los representantes de CAPRESMI, CAESII, CADEMI y AITURIC advirtieron sobre las dificultades que enfrentan los proveedores del departamento para acceder a las contrataciones del proyecto minero Vicuña. Reclaman mayor transparencia en las licitaciones, oportunidades concretas para las empresas locales y una estrategia conjunta que permita fortalecer su participación en la cadena de valor de la minería.



El avance del proyecto Vicuña y las oportunidades económicas que representa para San Juan volvieron a poner en el centro del debate la participación de los proveedores de Iglesia. Los presidentes de las cámaras empresariales CAPRESMI, CAESII, CADEMI y AITURIC coincidieron en que el desarrollo minero debe generar posibilidades concretas para las empresas del departamento, aunque reconocieron que para alcanzar ese objetivo será necesario mejorar la organización, la preparación y la capacidad de respuesta del sector privado local.


Gabriel Paredes, representante de CAPRESMI, sostuvo que uno de los principales desafíos consiste en fortalecer a los proveedores de Iglesia para que puedan responder a las exigencias de una industria que demanda altos estándares de calidad, seguridad, logística y capacidad operativa. En ese sentido, explicó que algunas empresas locales no cuentan individualmente con la infraestructura necesaria para afrontar contratos de gran envergadura, pero consideró que esa limitación puede superarse mediante acuerdos de colaboración con compañías de mayor tamaño.


Paredes remarcó que el asociativismo debe convertirse en una herramienta central para que las pequeñas y medianas empresas del departamento puedan integrarse a la actividad minera. En lugar de competir de manera aislada, planteó la posibilidad de conformar alianzas que permitan complementar recursos, compartir capacidades y distribuir responsabilidades. De esta manera, los proveedores locales podrían participar en trabajos que, por su escala y exigencias técnicas, difícilmente podrían ejecutar por cuenta propia.


El titular de CAPRESMI también mencionó el trabajo que se busca desarrollar junto a UPROCAM, una entidad vinculada al transporte y la logística, con el objetivo de profesionalizar a los prestadores y mejorar sus condiciones para competir. La intención es avanzar en herramientas de capacitación, organización y articulación empresarial que permitan responder a las demandas de los grandes proyectos mineros. No obstante, señaló que, si bien mantienen contacto con el área de Relaciones Comunitarias de Vicuña, no cuentan con el mismo nivel de vinculación con los responsables directos de las contrataciones.


Desde CAESII, Horacio Muñoz aportó la experiencia de una empresa que prestó servicios de transporte para Vicuña durante aproximadamente tres años. Según relató, durante ese período la firma cumplió con los trabajos solicitados y ofreció precios competitivos, por lo que manifestó su preocupación ante la falta de continuidad en las nuevas contrataciones. Su planteo apunta a conocer cuáles son los criterios utilizados para seleccionar a los prestadores y qué posibilidades tienen las empresas de Iglesia de volver a competir por los servicios.


Muñoz aclaró que el reclamo de las empresas locales no consiste en exigir contratos por el solo hecho de tener domicilio en el departamento. Por el contrario, sostuvo que los proveedores deben demostrar capacidad, cumplir con las condiciones establecidas y ofrecer servicios acordes con los requerimientos de la industria. Sin embargo, consideró que la cercanía territorial, el conocimiento de la zona y la experiencia adquirida también deberían ser tenidos en cuenta al momento de evaluar las propuestas.


El representante de CAESII advirtió que las empresas de transporte de Iglesia necesitan integrarse a estructuras de mayor alcance para no quedar relegadas frente a competidores con más recursos. Por ello, planteó la necesidad de promover asociaciones que permitan a los prestadores locales participar en licitaciones de mayor escala. También alertó que, si las cámaras y las empresas no consiguen actuar de manera coordinada, las oportunidades vinculadas al crecimiento de Vicuña podrían terminar concentrándose en firmas de otros puntos de la provincia o del país.


Por su parte, José Silva, representante de CADEMI, puso el foco en los mecanismos de comunicación y distribución de las oportunidades comerciales. Explicó que, en el caso de Veladero, las convocatorias para determinados servicios llegan a las cámaras empresariales, que luego las comparten con sus asociados para facilitar la conformación de equipos de trabajo y posibles alianzas. A su entender, ese mecanismo contribuye a que los proveedores conozcan las demandas con anticipación y puedan organizarse para presentar sus propuestas.


Silva señaló que, de acuerdo con la experiencia de los empresarios consultados, esa dinámica no se desarrolla de la misma manera con Vicuña. Según indicó, las cámaras de Iglesia no recibirían de forma directa y sistemática todas las oportunidades de contratación, lo que dificulta que sus asociados accedan a la información en igualdad de condiciones. Para CADEMI, disponer de datos claros y oportunos resulta fundamental, especialmente para las pequeñas empresas que necesitan tiempo para reunir documentación, conseguir socios y preparar una oferta competitiva.


Otro de los puntos señalados por Silva es la utilización de la plataforma Aquiles para la gestión de proveedores. Si bien reconoció la importancia de los sistemas digitales en los procesos de contratación, advirtió que pueden surgir dificultades relacionadas con la conectividad, el manejo de la herramienta o el acceso a la información. Por ese motivo, consideró necesario revisar cómo se comunica cada convocatoria y garantizar que las empresas locales conozcan los procedimientos y puedan cumplir correctamente con los requisitos de inscripción y presentación.


El representante de CADEMI sostuvo que una mayor transparencia permitiría reducir dudas y mejorar la relación entre la compañía minera y el empresariado de Iglesia. En ese sentido, propuso avanzar hacia una instancia de diálogo que reúna a las cámaras con los responsables de Vicuña para presentar una propuesta conjunta. El objetivo sería conocer el calendario de contrataciones, identificar los rubros que pueden ser cubiertos por empresas locales y establecer mecanismos de comunicación que faciliten su participación desde las primeras etapas de cada proceso.


Víctor Alberto Grau, referente de AITURIC, coincidió en que las licitaciones deben desarrollarse con reglas claras, información accesible y criterios que permitan conocer el nivel de participación local. Para el dirigente, no alcanza con mencionar la importancia del desarrollo territorial si después las empresas del departamento no encuentran oportunidades reales para incorporarse a la cadena de valor. Por eso, planteó la necesidad de contar con indicadores que permitan evaluar la contratación de proveedores locales y medir los resultados de los compromisos asumidos.


Grau también destacó que el arraigo de una empresa en Iglesia debe analizarse más allá de su domicilio legal. A su entender, es importante que las firmas tengan una presencia efectiva en el departamento, generen actividad económica y contribuyan al empleo local. Al mismo tiempo, reconoció que los contratos de mayor complejidad requieren inversiones, equipos y estructuras que muchas empresas pequeñas todavía no poseen. Frente a esa realidad, insistió en que la asociación entre proveedores constituye una alternativa concreta para ampliar sus posibilidades de participación.


El titular de AITURIC advirtió, además, que el desarrollo minero necesita una planificación territorial que acompañe el crecimiento de la actividad. En ese marco, cuestionó la falta de un parque industrial que funcione como espacio para concentrar, organizar y potenciar a los proveedores, y señaló la importancia de coordinar las políticas públicas con las necesidades de la minería y el turismo. Consideró que una planificación adecuada permitiría ordenar el crecimiento económico, promover nuevas inversiones y evitar que las actividades productivas compitan sin una estrategia común.


Grau recordó que AITURIC y Marcela Aguilera, vinculada a Tierra Minera, impulsaron iniciativas para promover la unión entre las cámaras empresariales. Sin embargo, reconoció que las diferencias personales, políticas y de funcionamiento dificultaron la continuidad de ese proceso. Para el dirigente, esas divisiones debilitan la capacidad de negociación del sector privado, porque las empresas terminan presentando reclamos separados en lugar de construir una posición común frente a una compañía que opera con una estructura y una capacidad de contratación mucho mayores.


Las cuatro cámaras coincidieron en que el desafío inmediato es transformar las inquietudes individuales en una propuesta institucional que pueda ser presentada ante Vicuña. Esa iniciativa debería contemplar las capacidades actuales de los proveedores, las necesidades de contratación del proyecto, los requisitos técnicos y administrativos, y las posibilidades de asociación entre empresas. También debería establecer canales de comunicación permanentes que permitan conocer con anticipación los servicios requeridos y preparar ofertas que respondan a las exigencias de la operación minera.


El planteo de los empresarios de Iglesia refleja una preocupación que excede una licitación o un contrato puntual. En una etapa de crecimiento de la minería sanjuanina, el desafío es lograr que el desarrollo de los grandes proyectos se traduzca en oportunidades sostenibles para las economías locales. Para ello, las compañías deberán garantizar procesos claros y accesibles, mientras que las empresas y las cámaras tendrán que fortalecer su organización, profesionalizar sus servicios y trabajar de manera coordinada. La participación local, coincidieron, no puede limitarse a reclamar oportunidades: necesita preparación, capacidad competitiva y una estrategia común que permita convertir el crecimiento minero en desarrollo económico para Iglesia.

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