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José Silva aclaró que CADEMI no firmó convenios para crear un parque industrial privado en Iglesia

hace 6 días
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El presidente de la Cámara de Emprendedores Mineros confirmó que existen conversaciones con empresas interesadas en instalarse en el departamento, pero negó que se haya firmado algún acuerdo para desarrollar un parque industrial privado. Además, planteó la necesidad de avanzar en el ordenamiento territorial y generar infraestructura para fortalecer la economía local y ampliar las oportunidades para los proveedores iglesianos.



En medio de las versiones que circularon en distintos medios de comunicación de la provincia sobre un supuesto acuerdo entre la Cámara de Emprendedores Mineros (CADEMI) y empresas privadas para impulsar la creación de un parque industrial en Iglesia, su presidente, José Silva, aclaró que la institución no firmó ningún convenio con ese objetivo. Si bien reconoció que mantienen conversaciones con diferentes empresas interesadas en instalarse en el departamento, remarcó que esas gestiones todavía se encuentran en una etapa de diálogo y análisis, por lo que consideró necesario diferenciar los contactos existentes de la concreción de un proyecto industrial.


Durante una entrevista con Diario Libre, Silva explicó que el trabajo de CADEMI está orientado a promover el desarrollo territorial, fomentar la radicación de empresas y generar condiciones para que los emprendedores locales puedan incorporarse progresivamente a la actividad económica vinculada con la minería.


En ese sentido, sostuvo que la ausencia de un parque industrial representa una deuda pendiente para Iglesia, cuya concreción debería haberse impulsado hace años. Frente a esa realidad, señaló que desde la cámara buscan incentivar la llegada de empresas privadas que puedan comenzar a desarrollar sus actividades en el departamento, generar movimiento económico y contribuir a la construcción de un circuito comercial que permita que los iglesianos vendan sus productos, ofrezcan sus servicios y tengan mayores posibilidades de integrarse a la cadena de proveedores.



Sin embargo, uno de los principales interrogantes que surge ante la eventual llegada de nuevas empresas es dónde podrían instalarse, teniendo en cuenta que Iglesia todavía no cuenta con un espacio industrial debidamente definido y acondicionado para concentrar ese tipo de actividades. Consultado sobre qué sucedería si en el corto o mediano plazo fueran 50 las empresas interesadas en radicarse en el departamento, Silva reconoció que se trata de una cuestión que requiere planificación y que no depende exclusivamente de CADEMI, sino que involucra directamente a las autoridades estatales responsables del ordenamiento territorial. No obstante, aseguró que la cámara tiene una visión sobre cómo debería organizarse el crecimiento del departamento y que considera fundamental avanzar en un diálogo con el municipio para encontrar alternativas que permitan recibir inversiones sin generar desorden ni afectar la dinámica cotidiana de las localidades.


Al referirse a esa planificación, Silva recordó que desde CADEMI ya habían planteado la necesidad de establecer una diferenciación entre los espacios destinados al desarrollo turístico, gastronómico y comercial y aquellos que podrían utilizarse para actividades mineras e industriales. Como ejemplo, mencionó el eje de Santo Domingo, donde considera que debería priorizarse un perfil comercial, turístico y gastronómico, en lugar de incorporar actividades mineras en un sector que podría potenciarse para otros fines, especialmente teniendo en cuenta la existencia de tierras que podrían evaluarse para la radicación de empresas vinculadas con la actividad industrial. Para explicar su planteo, hizo una comparación con la avenida Arístides de Mendoza, reconocida por su actividad comercial y gastronómica, con la intención de ilustrar el tipo de desarrollo que imagina para determinados sectores de Iglesia.


El titular de CADEMI indicó que esta propuesta fue conversada a principios de año y que incluso llegó a plantearse en el ámbito del Concejo Deliberante. Según relató, durante esas conversaciones se mencionó que existía un plan de reordenamiento territorial en el que estaría trabajando una universidad de Buenos Aires, que identificó como la Universidad Torcuato Di Tella, aunque aclaró que no podía asegurarlo con total certeza. En ese contexto, Silva consideró necesario conocer qué avances se produjeron en materia de planificación y cuáles son las definiciones que maneja actualmente el municipio, ya que la falta de certezas sobre el uso del suelo y la disponibilidad de infraestructura dificulta establecer con claridad hacia dónde debe orientarse el crecimiento económico del departamento.


Por ese motivo, adelantó que desde la cámara buscarán mantener conversaciones con las autoridades municipales para analizar dónde podrían instalarse las empresas privadas que actualmente manifiestan interés en llegar a Iglesia. El objetivo, explicó, es trabajar de manera coordinada y evitar que las iniciativas privadas avancen sin una planificación que contemple las necesidades territoriales, la infraestructura disponible y la convivencia entre las distintas actividades económicas. “Lo que nosotros no queremos es torpedear. Al contrario, lo que queremos es que avancemos como departamento y que crezcamos todos juntos”, expresó Silva, al remarcar que la intención de CADEMI no es interferir en las competencias del Estado, sino contribuir con propuestas que permitan resolver las dificultades que hoy enfrenta el desarrollo productivo local.


En esa línea, el dirigente insistió en que la falta de un parque industrial no solamente limita las posibilidades de radicación de nuevas empresas, sino que también dificulta la consolidación de un circuito económico que genere oportunidades sostenidas para los habitantes del departamento. Según su planteo, Iglesia necesita contar con infraestructura y espacios definidos para que las inversiones puedan traducirse en actividad comercial, generación de servicios y crecimiento de los emprendimientos locales. De lo contrario, advirtió, el departamento corre el riesgo de continuar funcionando como un lugar de paso, sin lograr que una mayor proporción del movimiento económico asociado a la minería se traduzca en oportunidades concretas para los trabajadores y proveedores iglesianos.


Al ser consultado nuevamente sobre las versiones difundidas en medios provinciales respecto de un supuesto acuerdo para crear un parque industrial privado, Silva fue contundente al señalar que todavía no existe un convenio firmado por CADEMI. “Ya decir que se va a armar un parque industrial privado es generar falsas expectativas”, manifestó. De esta manera, ratificó que sí mantienen conversaciones con diferentes empresas que evalúan instalarse en Iglesia, pero aclaró que esas gestiones no significan que exista un proyecto definido ni que se haya acordado la creación de un parque industrial de carácter privado. Según explicó, la cámara trabaja sobre las dificultades que representa la falta de un espacio industrial municipal y busca alternativas que permitan avanzar en la llegada de nuevas inversiones, sin presentar como hechos concretos cuestiones que todavía se encuentran en análisis.


Durante la entrevista, Silva también se refirió al crecimiento de CADEMI y a las gestiones que viene realizando para ampliar su presencia en otros departamentos de San Juan. Explicó que se trata de un trabajo que comenzó hace varios meses y que despertó el interés de jóvenes emprendedores de otras localidades, a partir de las acciones que la institución impulsa para promover la participación de proveedores mineros de las comunidades. En ese marco, confirmó que la cámara ya cuenta con socios en Jáchal y que busca avanzar con su incorporación en Calingasta, donde mantiene contacto con jóvenes interesados en sumarse a la iniciativa. Asimismo, señaló que existen emprendedores del Gran San Juan que también buscan incorporarse a la institución para encontrar oportunidades de desarrollo vinculadas con la actividad minera.


Como parte de ese proceso de expansión, el presidente de CADEMI explicó que la intención es establecer una estructura de representación mediante delegados en distintos puntos de la provincia, con referentes en Jáchal, Calingasta y el Gran San Juan. Si bien reconoció que todavía tiene pendiente concretar una visita a Calingasta por cuestiones de agenda, aseguró que ya mantiene conversaciones telefónicas y reuniones virtuales con jóvenes de ese departamento para avanzar en la organización. La propuesta busca consolidar una red de emprendedores y proveedores que puedan fortalecer sus capacidades, participar de las oportunidades que ofrece la actividad minera y ampliar la presencia de las comunidades en las cadenas comerciales y productivas vinculadas con el sector.


Las declaraciones de Silva vuelven a poner en el centro del debate la necesidad de avanzar en el ordenamiento territorial de Iglesia y definir una planificación que acompañe el crecimiento de la actividad minera y la posible llegada de nuevas inversiones. Si bien CADEMI mantiene conversaciones con empresas privadas interesadas en radicarse en el departamento, la propia institución reconoce que todavía existen cuestiones fundamentales por resolver, entre ellas la disponibilidad de terrenos, la infraestructura necesaria y la definición de los sectores destinados a las distintas actividades económicas. En este escenario, la discusión sobre el parque industrial adquiere especial relevancia, ya que su concreción permitiría establecer condiciones más claras para la radicación de empresas y fortalecer las posibilidades de desarrollo de los proveedores locales.


Finalmente, Silva dejó en claro que la intención de CADEMI es contribuir al crecimiento económico de Iglesia, pero que para avanzar resulta indispensable coordinar acciones con las autoridades municipales y contar con definiciones sobre el futuro territorial del departamento. Por el momento, no existe un convenio firmado por la cámara para crear un parque industrial privado, aunque sí hay conversaciones con empresas interesadas en instalarse en la zona. La concreción de nuevas inversiones y la posibilidad de transformar ese interés en oportunidades de desarrollo dependerán, en buena medida, de que Iglesia pueda avanzar en una planificación territorial que ordene su crecimiento, genere infraestructura y permita que los beneficios de la actividad económica tengan un mayor impacto en la comunidad.

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