Los Azules incorporó a estudiantes de Calingasta al control del agua en su primer monitoreo participativo
La iniciativa se desarrolló junto a docentes y alumnos de la Escuela Técnica General Manuel Savio y comprendió tres jornadas de trabajo entre actividades de capacitación, recorridas por distintos sectores del departamento y análisis de laboratorio. Los participantes eligieron cuatro puntos de muestreo, acompañaron la cadena de custodia de las muestras y recibieron los protocolos con los resultados. La documentación será puesta a disposición de la comunidad y presentada ante la autoridad ambiental minera.

El proyecto minero Los Azules concretó su primer monitoreo participativo de agua en el departamento Calingasta, una iniciativa que incorporó a docentes y estudiantes de la Escuela Técnica General Manuel Savio en un procedimiento de seguimiento ambiental que permitió conocer de manera directa cómo se realizan los controles sobre uno de los recursos naturales más importantes para San Juan.
La actividad se extendió durante tres jornadas e incluyó distintas instancias de trabajo, desde una capacitación inicial y la selección de los lugares de muestreo hasta la recolección de agua en territorio y el posterior análisis en un laboratorio especializado. La propuesta se enmarca en el Plan de Monitoreo Ambiental del emprendimiento y tiene como finalidad fortalecer la transparencia, promover la participación de la comunidad y generar información que pueda ser compartida y verificada por distintos actores.
Uno de los aspectos centrales de esta experiencia fue que los representantes de la comunidad educativa que participaron fueron elegidos por la propia institución. De esta manera, la iniciativa buscó que la intervención de los estudiantes y docentes no se limitara a una visita informativa, sino que formaran parte de las diferentes etapas de un procedimiento técnico que habitualmente se encuentra a cargo de especialistas.
El trabajo comenzó con una instancia introductoria en la que se explicaron los objetivos del monitoreo y las características de las actividades previstas. Posteriormente, los participantes recibieron una inducción sobre las medidas de seguridad necesarias para realizar las recorridas, los procedimientos adecuados para la toma de muestras y el funcionamiento de los equipos utilizados para efectuar mediciones en los distintos puntos.

Durante la campaña de campo, los propios estudiantes y docentes tuvieron participación en la elección de los lugares donde se realizarían los controles, teniendo en cuenta sus criterios e intereses sobre el territorio. Los cuatro sectores seleccionados fueron Candadito, el Canal Barrealito de Villa Calingasta, el río Los Patos y el kilómetro 101 del río San Juan.
La selección de estos puntos permitió incorporar diferentes espacios vinculados con el sistema hídrico departamental, incluyendo cursos de agua y una infraestructura de riego utilizada en Villa Calingasta. Esto le otorgó a la experiencia una dimensión territorial, al involucrar sectores que forman parte de la dinámica cotidiana de la población y de sus actividades productivas.
En cada uno de los lugares se realizaron las correspondientes tareas de recolección de muestras, siguiendo los procedimientos técnicos establecidos. Además, se incorporaron muestras duplicadas y muestras en blanco, dos herramientas utilizadas como controles de calidad para comprobar la confiabilidad de los procedimientos y detectar posibles alteraciones o contaminaciones durante las distintas etapas del trabajo.
La jornada también contó con la participación de Javier Orellano y Alejandro Domínguez, técnicos del laboratorio ambiental oficial del Centro de Investigación para la Prevención de la Contaminación Ambiental Minero Industrial (CIPCAMI), quienes realizaron sus propias tomas de muestras para someterlas a los análisis correspondientes. La presencia de estos profesionales permitió sumar una intervención técnica vinculada con el organismo provincial encargado de desarrollar tareas de control y seguimiento ambiental.
Finalizada la recorrida por los cuatro puntos seleccionados, los participantes se trasladaron hasta la ciudad de San Juan para continuar con la siguiente etapa del procedimiento. Allí, las muestras recolectadas fueron analizadas en las instalaciones del laboratorio SGS, mientras que los representantes de la Escuela Manuel Savio acompañaron el proceso y mantuvieron la custodia del material durante todo el traslado y las instancias correspondientes.
Este aspecto resulta especialmente importante desde el punto de vista técnico, ya que la cadena de custodia permite documentar y controlar el recorrido de las muestras desde el momento de su recolección hasta su ingreso y procesamiento en el laboratorio. De esta manera, se busca preservar su identificación, integridad y trazabilidad, elementos fundamentales para respaldar los resultados de los análisis.
Al finalizar el procedimiento, el laboratorio entregó a cada uno de los participantes un protocolo con los resultados obtenidos. La entrega de esta documentación permitió que los representantes de la comunidad educativa contaran con información directa sobre el trabajo realizado, sin depender exclusivamente de una comunicación posterior de la empresa.
La experiencia tendrá continuidad con una nueva instancia de trabajo prevista para los próximos meses, cuando Los Azules elabore un informe con la información definitiva y convoque a una reunión de interpretación técnica y social de los resultados. Según lo informado, ese encuentro deberá concretarse dentro de un plazo máximo de 60 días posteriores al monitoreo y contará con la participación de quienes intervinieron en la campaña y de otros referentes de la comunidad.
La finalidad de esa reunión será analizar los datos obtenidos, explicar su significado desde una perspectiva técnica y facilitar su comprensión por parte de los participantes. Se trata de una instancia relevante, ya que los resultados de un análisis de agua requieren ser interpretados considerando los parámetros evaluados, las características de cada punto de muestreo y las referencias ambientales correspondientes.
Asimismo, la empresa informó que toda la documentación generada durante el proceso quedará disponible para las personas interesadas en acceder a ella y que también será presentada ante la autoridad ambiental minera. Este compromiso constituye uno de los componentes centrales del esquema de participación, dado que permite que la información producida pueda ser consultada y sometida a las instancias de evaluación correspondientes.
El monitoreo de Los Azules se suma a otras experiencias que se vienen desarrollando en San Juan para incorporar a vecinos y representantes de instituciones educativas en los controles ambientales relacionados con la actividad minera. Un antecedente concreto se registró en Iglesia y Jáchal, donde la mina Veladero, junto con SGS, impulsó jornadas participativas en las que vecinos acompañaron la recolección de muestras, su traslado y los análisis de laboratorio. En aquella experiencia también se trabajó con parámetros como el pH, la conductividad y la presencia de metales, con el propósito de acercar información técnica a la población.
Por su parte, el CIPCAMI cumple un papel importante en el sistema provincial de seguimiento ambiental. Según datos difundidos por Panorama Minero, durante 2024 el organismo realizó 63 comisiones de monitoreo en distintos departamentos de San Juan y recolectó 382 muestras de agua. Además, contaba con 121 puntos de monitoreo distribuidos en las principales cuencas y subcuencas provinciales, incluyendo sectores de Iglesia, Calingasta y Jáchal. Entre los parámetros que habitualmente se controlan se encuentran el pH, la temperatura, la conductividad, la turbidez y el oxígeno disuelto.
La gestión del recurso hídrico también forma parte de las instancias de diálogo que Los Azules viene desarrollando en Calingasta. En enero de 2026, el proyecto impulsó un encuentro comunitario sobre distribución del agua para riego agrícola, infraestructura hídrica y uso eficiente del recurso. Aquella actividad estuvo encabezada por Ramiro Cascón, jefe de Soluciones Hídricas, y Mario Benito Hernández, gerente de Sustentabilidad, quienes abordaron la necesidad de fortalecer los sistemas de riego y mejorar la planificación frente a las lluvias intensas y los aluviones.
En este contexto, el primer monitoreo participativo representa un paso adicional en la vinculación del proyecto con la comunidad calingastina, al incorporar a una institución educativa técnica en un procedimiento que combina formación, conocimiento científico y participación ciudadana.
Sin embargo, uno de los puntos que concentrará la atención en las próximas semanas será la difusión y explicación de los resultados obtenidos. La publicación de los protocolos, el acceso a los informes completos y la interpretación de los parámetros analizados serán fundamentales para que la comunidad pueda conocer qué información aportan las muestras recolectadas en cada uno de los cuatro sectores seleccionados.
La experiencia abre así una nueva instancia de participación en torno al cuidado del agua en Calingasta, un recurso estratégico para el consumo humano, el desarrollo agropecuario y el crecimiento de la actividad minera. El desafío será sostener estos mecanismos de control, garantizar el acceso público a la información y fortalecer la intervención de los actores locales en el seguimiento ambiental de los proyectos que se desarrollan en la provincia.
Una precisión periodística importante: la información publicada hasta el momento confirma que los participantes recibieron los protocolos de laboratorio, pero no detalla públicamente los valores analíticos ni permite afirmar que los resultados hayan confirmado la ausencia de impactos. Esa información deberá conocerse a través del informe técnico y de la reunión de interpretación anunciada por la empresa.





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